Raíces fuertes, manos inquietas

Después de una larga tradición en la elaboración de cavas familiares, la pasión y la inquietud de Joan Carol le llevan en 1996 a fundar Carol Vallès. Así, decide establecerse en la antigua masía de Can Parellada, adquirida por sus abuelos hace más de 100 años.

Con la indispensable ayuda de Teresa Vallés, el Joan Carol comienza a comercializar los cavas que con tanta dedicación habían elaborado durante años. El "Parellada y Faura", que llevan los apellidos de la madre de Juan; y luego el "Guillem Carol", que llevan el nombre del hijo. Pasado y futuro. Tradición e innovación.

La fuerte apuesta por el método tradicional, los coupages singulares y las largas crianzas hacen que, poco a poco, los cavas de la finca se vayan haciendo un nombre, hasta alcanzar varios reconocimientos y recoger premios de prestigio.

Raíces fuertes, manos inquietas
Raíces fuertes, manos inquietas
Raíces fuertes, manos inquietas

Segunda generación

Actualmente, la segunda generación, el Guillermo con todo su equipo: Bet, Albert, Paqui, Álex y Nieves, han cogido el timón de Carol Vallès. Y lo ha hecho con la misma inquietud, pasión y valores que vieron nacer el proyecto: un fuerte compromiso con el entorno, las largas crianzas del cava, una fuerte apuesta por la sostenibilidad y el enoturismo.

La finca de Can Parellada, situada en el municipio de Subirats, abarca una pequeña extensión de 13 hectáreas en la que la familia cultiva viñedos de las variedades autóctonas de la zona. Los terrenos están situados a unos 250 m sobre el nivel del mar, y los suelos son de arcillas calcáreas. Los viñedos de Xarel·lo y de Macabeo son las más extensas, con edades que llegan a los 45 años y 70 años. Pero también hay viñedos de Chardonnay y Parellada. Actualmente, todos los viñedos ya se cultivan de forma ecológica y sostenible poniendo cuidado por el entorno como uno de los ejes principales de los valores de las bodegas.

En los últimos años, la masía también integra una casa rural en la que disfrutar al máximo de la experiencia de dormir entre viñedos.

Raíces fuertes, manos inquietas